Sociólogo analiza contexto político-económico en la autonomía universitaria

  • Miércoles 11 de Septiembre de 2019 | 08:30am

Redacción: Alvaro Carbajal periodista de la Unidad de Comunicaciones

Fotografías: Roberto Galindo

El 7 de septiembre del año 2017, el Consejo Superior Universitario (CSU) declaró esa fecha  como el Día de la Autonomía Universitaria que rescata aquel 7 de septiembre de 1950 cuando la Asamblea Legislativa le dio rango constitucional a la Autonomía de la Universidad de El Salvador (UES) durante el mandato del Consejo de Gobierno Revolucionario del Coronel Oscar Osorio, reza el comunicado Decanatura en Acción, órgano oficial del Lic. José Vicente Cuchillas Melara, decano de la Facultad de Ciencias y Humanidades.

                En ese marco, el decanato de la Facultad de Ciencias y Humanidades realizó el foro La autonomía universitaria en el actual contexto político económica, en conferencista fue el Dr. Ricardo Antonio Argueta docente de la Escuela de Ciencias Sociales. La actividad tuvo lugar el martes 11 de septiembre en la sala de conferencias del edificio Alejandro Dagoberto Marroquín.

                Argueta realizó una definición de lo que es la autonomía universitaria y un desarrollo histórico  -en tres etapas- de cómo los gobiernos de turno han entendido la autonomía universitaria: el primer periodo de 1841-1931 antes del ascenso de los militares; segundo 1931- 1991 durante los regímenes militares; tercer periodo 1992- a la fecha, conocido como Pos Acuerdos de Paz.

                Al respecto, dijo que el periodo después de los Acuerdos de Paz, la UES en cuanto a su autonomía posee algunas ventajas que funcionan a su favor: primero es que es sumamente complicado que se pretenda suprimir la autonomía universitaria; dos, es muy difícil que se puedan suprimir preceptos de la Ley Orgánica en este momento, lo cual no quita que no existan intentos o interés.

                Para Argueta los universitarios deben de poner atención a otros factores, como los procesos electorales dentro de la UES, porque los procesos electorales, en los últimos años no son totalmente legítimos y se realizan cambios, artilugios y zancadías que beneficien a cierto sector,  esto genera inconformidades que se acumula y puede generar conflictos internos fuertes.

                Reflexionó que los conflictos internos fuertes pueden ser aprovechados por agentes externos que es lo que sucedió en el año de 1972 y 1977; para Argueta la Universidad en este momento está generando condiciones, como procesos electorales no muy legítimos,  y el procesos electoral del presente año asume como legado esos procesos no muy legítimos que han quedado en la memoria, principalmente de los grupos perdedores.

                Analizó que los procesos electorales de la UES se han dado cierto clientelismo político, componendas, saltarse ciertas normativas, el grupo que resulte perdedor no va a quedar conforme lo cual puede generar disputas que la gente externa la puede aprovechar fácilmente y comparó que en el año 1972 fue el sector profesional no docente el que puso en duda la elección del rector Rafael Menjívar y esa coyuntura fue aprovechada por el gobierno para intervenir la UES.

                Argueta sostiene que en la actualidad hay algo parecido hay un grupo  que llega a la Asamblea Legislativa y que pide que revise el proceso electoral, por eso la autonomía nos debe llevar a que los procesos electorales en la que se practique una democracia en la que se respeten ciertos criterios y que el que gane, gane con todas las de la ley.

                Para el sociólogo esto es peligroso, no en el momento actual porque la derecha no tiene la correlación en la Asamblea Legislativa, pero si para el año 2021 porque ahí sí puede alcanzar correlación el ejecutivo con el legislativo y puede haber agentes internos dentro de la UES que busquen los agentes externos para intervenir la Universidad.

                Argueta propone que después del proceso electoral debe haber un acercamiento de todos los sectores dentro de la Universidad a dialogar de cómo crear la institucionalidad dentro de la UES y que los procesos electorales no dejen “un sabor” a que son procesos viciados, que sean procesos que estén muy claros y se respeten vencedores y vencidos.

                Propone que es necesario redefinir cómo serán los procesos electorales, en la que se respeten las consultas populares y la AGU sea solo un ente ratificador o si va a seguir eligiendo la AGU, entonces que no exista consulta, porque eso deja un mal sabor.

                Por lo anterior, preguntó ¿Cómo se concibe la autonomía dentro de la UES?, será que se concibe como un espacio que permite crear clientelismo y preguntarnos, cómo nos ven desde afuera, en la cual cada miembro tiene derechos pero obligaciones, en la que la universidad tiene la potestad de regirse.

                Argueta concluyó que cuando se habla de autonomía, la responsabilidad de la supresión de esa autonomía no es solo de la gente externa, sino que desde el interior de la Universidad se ha contribuido y ese punto debe ser discutible, porque eso fue lo que dijeron los diputados de ARENA y lo cual ha sido al calor del proceso electoral.

                Lo anterior deja la discusión planteada, cómo ver ese tema hacia futuro, qué responsabilidades asumir, qué cambios se deben realizar dentro de la institución, porque los procesos electorales, tal como están planteados ya no son coherente con la nueva realidad.